Escenas del automático

El sofá ya ha reservado tu sitio.

Por fin nadie pide nada. El descanso y el porro llevan tanto tiempo entrando juntos que parecen la misma cosa.

Un sofá usado junto al balcón de noche, con una manta, un libro, el teléfono boca abajo y un vaso de agua

Por fin nadie pide nada. El sofá sí.

La casa se queda quieta y aparece el momento que era solo tuyo. Si fumar ha sido durante años el interruptor del descanso, sentarte puede bastar para activarlo.

La escena no dice que no quieras fumar. Dice que el lugar también tiene voz.

Descanso y porro llegaron juntos demasiadas veces.

Cuando un gesto concentra silencio, recompensa y retirada del día, cambiarlo parece perder las tres cosas a la vez. Por eso una alternativa grandiosa suele dar pereza antes de empezar.

No hace falta inventar una noche nueva. Puedes conservar el descanso y preparar de otra manera lo que lo rodea.

La pausa no tiene por qué llevarse también tu descanso.

Cuando esto se queda corto

Si hay una crisis, síntomas graves, riesgo inmediato, policonsumo problemático o una necesidad clínica, busca atención sanitaria o de emergencia. ALO es apoyo educativo y de conducta; no sustituye tratamiento.

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